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Os quiero contar no solo lo que siento dentro de
mí cuando veo a mis sagrados titulares, sino
también lo que he sentido en mi corazón desde
siempre por mi hermandad.
Por cosas de la vida me he llevado viviendo en
Sevilla muchísimos años. Un Jerezano hasta la
medula en una gran ciudad como Sevilla, "menuda
condena", que solo tenia posibilidad de ver a
nuestras benditas imágenes detrás de un cirio en
EL MARTES SANTO JEREZANO, un sueño de ocho horas
que se despertaba cuando se cerraban las puertas
de San Mateo entrado ya en el Miércoles Santo.
Yo era aquel Nazareno que aun vistiendo la
túnica roja y negra llenita de gotas de cera,
rendido por las altas horas de la madrugada, me
volvía deprisa y corriendo pero... sin querer mi
corazoncito al pasar a la altura del Monasterio
de la Cartuja se quedaba "reenganchao" en el
perfil de sus muros antes de cojer la autopista
de vuelta. Ocho horas por doce años en la
distancia, (eso sí es una buena penitencia)
¿verdad?.
Ahora ya estoy por fin en Jerez gozando de lo
nuestro, porque el así lo ha querido, y también
a querido desde hace 3 años que sea apoyo de sus
penas bajo las trabajaderas del misterio que
cuando se va al cielo nos abraza a cada uno de
sus costaleros con el reflejo de su poder divino
y de su espíritu siempre santo.
Al sentirlo sobre mi costero, le rezo sobre los
pies, poco a poco, paso a paso.
Y es que son ellos los que me han regalado el
por fin poder disfrutar insitu la vida de mi
hermandad y de su mirada que todo lo puede, que
clama a voces que él es el camino que debemos
seguir, y para alivio de nuestras penas la
dulzura y belleza de una madre, madre de todos y
reina del San Mateo de mi alma, que me llena de
ilusión y anima para seguir con su blanco
resplandor librando las batallas diarias de la
vida cotidiana.
Por todo esto, digo lo que siento, aunque el ser
de los "Judíos" no se puede definir muy exacto,
es algo inmenso, indescriptible, porque es más
que ser de una Hermandad de Penitencia, es una
pasión que llena el corazón, un sentimiento
reflejado en los colores rojo y negro, una
mezcla entre lo añejo y lo presente, lo divino y
lo terrenal.
Un abrazo hermanos y Felices Fiestas a todos!!!
José
Antonio Pérez López "Librao"
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