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Corría el mes de noviembre de 1962 cuando la
Hermandad de la Estrella, capitaneada por D.
Lorenzo Rodríguez Rosado buscaba
infructuosamente una imagen de Virgen Dolorosa.
Comisionados por los Ser: D. Antonio Pérez de
Cos, Rodríguez Rosado, Alcaza Asturiano, Frías
Gómez, bajo la sabia tutela del Rvdo. Hno.
Director Eleuterio José encuentran en Sevilla y
en el taller del imaginero D. Sebastián Santos
Rojas (del que mas adelante haremos una breve
reseña), una soberbia y hermosísima dolorosa que
como era costumbre en el referido escultor, ya
se encontraba en su taller, quedando a la espera
de un posible comprador,”a coger solera" como
decimos por Jerez.
La
imagen bellísima, de candelero, realizada en
madera de pino Flandes, tenía una altura de 170
centímetros.
El rostro queda enmarcado por una espléndida
cabellera, peinada con raya al centro, cuyas
cortinas ocultan parte del pabellón auditivo. La
noble cabeza aparece levemente girada hacia la
izquierda, así como ligeramente inclinada hacia
abajo.
El óvulo facial muy pronunciado a partir de los
pómulos, mentón muy fino y redondeado. Los ojos
muy serenos con leve fruncimiento en el
entrecejo contribuyen a una expresión apacible y
serena. La nariz es de suaves líneas con
dilatadas aletas nasales, la boca de pronunciada
anatomía en el labio superior y éstos,
entreabiertos, configuran en las comisuras una
suave inclinación hacia abajo, en disposición
permanente de exclamación o suspiro. Los ojos de
cristal, tamizados por pestañas postizas dejan
escapar una serena mirada. A diferencia a otras
obras del maestro , en lugar de las
acostumbradas siete lágrimas que recuerdan los
siete dolores de María, posee la Virgen de la
Estrella cinco lágrimas de cristal, en alusión a
las cinco Llagas de Cristo, dos en la mejilla
derecha, dos en la izquierda, así como una
lágrimas mas sobre el labio superior hacia la
izquierda, siendo éste un grafismo propio del
imaginero en todas sus dolorosas.
Las manos de estilizado formato, manifiestan la
singularidad del autor. Delgadas y estilizadas
de finos dedos que comienzan a flexionarse a
partir del dedo corazón. Este movimiento es más
acentuado en los dedos anular y meñique, efecto
que el escultor provoca pronunciando en la zona
de los metacarpios.
Todo esto, denotan manos altamente expresivas,
tomando habitualmente como modelos las manos de
su sobrina, llamada Juanita.
La encarnadura es de tonos ligeramente tostados,
utilizando en su preparación sombre tostada y
ocre. Los tonos carmines aplicados con gran
discreción son neutralizados con veladuras de
aceite y agua, previamente mezclados con
pigmentos terrosos. Sólo poseen dicha
encarnadura , rostro, manos, cuello y parte de
los antebrazos. Aparece firmada “S. Santos” así
como una cruz en la espalda a la altura de la
escápula izquierda.
El candelero de la Santísima Virgen es de base
ovalada conformado por 8 listones que arrancan
de la cintura. Como era de esperar toda la Junta
de Gobierno quedó impresionada por la imagen, la
cual como era costumbre en Don Sebastián Santos
estaba vestida por su íntimo amigo Don Miguel
Román Pérez, prioste de la Sevillana hermandad
del Silencio, y con ropajes y corona de la
Virgen de la Concepción como aparece en las
estampas recordatorias de la Santísima Virgen La
comisión, esta vez formada por los Sres.
Rodríguez Rosado, Alcázar Asturiano, Egea Muñoz,
Parra Romero y el Rvdo. Hno. Eleuterio José se
desplazan a Sevilla el día 28 de Marzo para,
haciendo efectivo el pago de 60.000 pesetas
(condonadas 1000 pesetas por el autor), y en un
vehículo propiedad de Don José Delgado Argudo,
que no cobró nada por su traslado,(su coche
quedó bendito para siempre), traer a Jerez la
que sin lugar a dudad es junto a la imagen de
María Santísima de la Concepción (Hdad. El
Silencio, Sevilla, del mismo escultor) y Nuestra
Señora de la Quinta Angustia de Rodríguez Caso,
a nuestro modesto juicio, la trilogía ,más
sublime de dolorosas realizadas en el siglo XX.
Decir como remante a este momento que Don
Sebastián Santos, hombre de profundas
convicciones religiosas (acudía diariamente a
misa al Convento de Capuchinos de Sevilla)
gustaba al atardecer una vez finalizada su
jornada de trabajo, reunirse con su familia ante
la Dolorosa que estuviese terminada en su taller
ya terminada a la espera de un comprador, para
rezar el Santo Rosario. Por todo esto, y dado
que la imagen de la Santísima Virgen estuvo
varios años en su casa-taller, tomó por ello
gran aprecio y aun mas devoción su esposa
deseando que cuando fuese bendecida, fuese
vendida a una cofradía de Sevilla para mantener
mayor proximidad, lamentando profunda y
amargamente según nos contó D. Rafael Egea,
testigo presencial, quedo muy apenada por
desprenderse de tan sublime icono mariano.
Fotos Autor: © Javier Romero Díaz & Antonio
Montesinos "AnThOnY"
La bendición de la Imagen Sagrada se realizó el
27 de Mayo de 1992 por Monseñor Cirarda,
entonces Obispo-Vicario.
Para finaliza por ahora; quisiera hacer mías las
palabras de Juan Martínez Alcalde en la Revista
“Miriam”, al hablar del escultor:”su amorosa fe,
hizo de su taller casi una iglesia, por esto
todo lo que salía de allí, llevaba una aureola
espiritual necesaria para ser entronizado
directamente en los altares”.
Alfonso
Sánchez Rico
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