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En este artículo quiero transmitir un “ole”
entre bambalinas de alegría, por la coronación
de la primera dolorosa de nuestra querida ciudad
de Jerez, mientras aún resonaban en los arcos de
la catedral las hermosas palabras de la
coronación canónica de la Señora de las Viñas
por nuestro Obispo Juan del Río. Jerez y su
sentimiento cofrade despertaba del letargo de la
espera para verla en su regreso a casa coronada
como Reina de las Reinas, llena de gracia, gozo,
y alegría en su día. Entre simpecados, faroles,
estandartes y cirios de todas las hermandades,
nuevas y de antaño, que con mas o con menos se
unieron ante esa bella mirada y así iluminada
las calles y senda disfrutaba una y otra vez de
su concepción. Bendita tú eres Concepción
Coronada, entre todas las mujeres...
Desde mi humilde punto de vista en ese
recorrido, que fue el de un simple cofrade que
acompañaba a la madre con uno de los faroles del
simpecado de la Hermandad del Desconsuelo, pude
comprobar como se arremolinaban los fieles ante
las puertas de nuestra Catedral en sus horas
previas y la incertidumbre de la salida ya por
fin con esa maravillosa corona de oro y el
resople de unas las lagrimas no de pena como en
el viernes santo sino de alegría de su
coronación, agradecía a todos, tanto los que
estaban presentes como a los que miraban desde
el cielo, tantos esfuerzos, alegrías y penas,
preocupaciones y sentimientos, todo estupendo.
Una tras otra fuimos surcando las calles de esta
bendita tierra, mariana por excelencia sin duda
alguna. Pasaban las horas y nadie se cansaba,
Jerez se sentía clamor de Arte Inmaculado.
Elegante su paso por la Plaza de la Asunción, y
tal fue la aceptación del pueblo de honrar a la
Madre, que más de uno nos vimos inmersos a su
paso por remolinos de colores, y es que nadie
quería perderse ni un detalle del acto, la
condecoración de la medalla de oro de su ciudad
de Jerez de la Frontera.
Después del acto y de asistir a un itinerario de
maravillosas estampas, ni os cuento el
ambientazo al que asistimos en la misma calle
Arcos, cuando en la penumbra de la noche
iluminaba al paso con su candelería como lunas
de siena el rostro de aquellos files que gozaban
de su presencia y disfrutando del momento y en
premonición de la llegada a su barrio, el que
tanto ha dado por ella, el que tanto por ella
dio. Llego como llegó Reina de la Madrugada, luz
entre las luces, así que concepción de mi
corazón estas líneas van por ti y por los que en
si te llevó. “Madre, Ruega por nosotros”
Sin duda alguna, deseo para ellos, hermanos de
las viñas y resto de Hermandades una Feliz
Cuaresma y un Maravilloso estreno en la Semana
Mayor de “Nuestra Concepción Coronada”. Gracias
y hasta siempre
Un Saludo
José
Antonio Pérez López "Librao"
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